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| Zippyvisión |
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por
Ibon Errazkin |
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| Nuestra primera firma a cara
descubierta pertenece a uno de los músicos más talentosos de la
escena independiente nacional. En este artículo, Ibon
Errazkin (Le Mans, Instrumental, Daily Planet), nos descubre por
qué uno de sus discos se llama Zerbina. |
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Descubrí a Zippy the Pinhead hacia el año 91, y
fue gracias a "Manga", el fanzine que publicaban regularmente
Terry Cuatro. Era una historieta rescatada de un
"Víbora" de unos años antes, y había sido traducida al
español como "La familia Cocopera contra la familia Sapo". Me
impresionó tanto que se la fotocopié a varios amigos, y
prácticamente memoricé los diálogos de todas las viñetas después de
leerla decenas de veces. Desde entonces, soy fan de Zippy
como lo soy de muy pocas cosas. Zippy the Pinhead es un
"freak" inspirado en los personajes de Todd Browning. Su
cabeza tiene forma de pera y va siempre vestido con un delantal a
lunares ("mu-mu" en el original).
| Zippy está casado con
Zerbina y tienen dos hijos, un niño (Fuelrod) y
una niña (Meltdown). La ocupación habitual de Zippy es
acompañar a Griffy, su creador, en sus paseos por un
paisaje norteamericano plagado de publicidad, capitalismo,
televisión, yuppismo, Internet y donuts. La reacción de Griffy
ante el acoso al ciudadano por parte de la sociedad es
paranoica. La de Zippy, en cambio, es absurda y
se manifiesta en forma de "non-sequiturs", que es como
Griffy denomina a los comentarios inconexos que emite Zippy
como respuesta a sus afirmaciones. |
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El creador de
Zippy es Bill Griffith ("Griffy" en las historietas), del
cual sabemos que nació en 1944 en Levitown (Long Island) y se
trasladó a Nueva York a mediados de los sesenta. Griffith pertenece
a una generación de dibujantes de provincias que emigraron a las
grandes ciudades atraídos por el ambiente contracultural que se
vivía en ellas en la época hippy. En el documental "Crumb"
(en el cual, por cierto, Griffith hace una breve aparición) se ve
una foto del autor del Gato Fritz rodeado de miembros de
Grateful Dead y se relata cómo estos dibujantes paletos eran
aceptados por los hippies a pesar de su aspecto "uncool", debido a
que la imaginación desbordada que mostraban en sus tiras encajaba
muy bien en el clima psicodélico de aquellos días, tan proclive al
delirio y a todo lo excesivo.
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Griffy es en la ficción
como probablemente es Griffith en la realidad: el prototipo de
norteamericano intelectual fascinado desde su adolescencia por
Europa y, más concretamente, por Francia. En algunas tiras
hay alusiones a episodios cruciales de su juventud, tales como el
viaje a Nueva York en 1962 para ver una exposición de Roy
Lichtenstein, o la estancia de unos meses en París en 1964
ejerciendo de pintor bohemio y vanguardista..
| El tema central de las
historietas es, en pocas palabras, la relación de Bill
Griffith (intelectual, irónico, crítico) con la sociedad
americana (iletrada, consumista, desproporcionada,
ineludible), representada de forma hiperbólica por la figura
de Zippy. Una relación que se podría calificar - a pesar de lo
manido de la expresión - de amor/odio |
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En esta saga aparecen
además otros personajes, como Mr. Toad (el señor Sapo,
ultraamericano, autoritario y fascista; al parecer, directamente
inspirado en el padre de Griffith), los Toadettes (una
comunidad de sapos que viven en un estanque rodeados de televisión y
centros comerciales; son felices, y la única amenaza a su felicidad
son las "consumer-related anxieties"), Claude (un
personaje neurótico, anclado en los setenta y con una vida emocional
inestable), Shelf-Life (un vendedor y especulador nato; el
eslógan de su camiseta cambia en cada viñeta), Starhound (un
sabueso que rastrea celebridades en Beverly Hills, siempre seguido
de turistas) y la Stupidity Patrol (un comando de
universitarios elitistas que patrullan la ciudad confrontando a los
ciudadanos con sus carencias culturales). Un error habitual
entre los fans de Zippy es intentar contar una historieta a una
persona no iniciada. El humor de Zippy - como todo el humor que es
verdaderamente absurdo - no se puede comunicar, sino que debe ser
experimentado y, por lo que he podido ver, suele tratarse de
un gusto adquirido; normalmente, el primer contacto con Zippy
provoca extrañeza. Un humor que pertenece a una tradición a
la que pertenecen también el pop art americano y los surrealistas
franceses( en sus tiras Griffith homenajea constantemente a
Magritte y a De Chirico, y tiene todo un álbum
dedicado a Alfred Jarry, autor de "Todo Ubú"), y que
yo recomiendo encarecidamente a todos los lectores de esta página
web. YOW!
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